Abril, mes del libro… y de las ferias y los encuentros y tantos libros

Por Pablo Álvarez, editor de Ekaré Sur

Durante el mes del libro, nuestro editor Pablo Álvarez tuvo la oportunidad de recorrer el panorama editorial suizo, gracias a la invitación de Pro Helvetia (fundación cultural encargada de promover la obra de autores suizos o con residencia en el país, tanto dentro como fuera de Suiza) para luego visitar la Feria del Libro de Bologna, el más importante encuentro anual de literatura infantil y juvenil. Aquí algunas impresiones de este afortunado viaje.

Hay quienes dicen que a Bologna se regresa si le enciendes una vela a San Petronio. Y hay quienes son devotos de otros dioses. En Las Metamorfosis de Ovidio se hace referencia a la misericordia del dios Neptuno al transformar en isla el cuerpo moribundo de Perimele, amada por el dios río Aqueloo.
“Oh, agraciado con los reinos
próximos del cosmos, los de la vagabunda onda […] portador del tridente,
en quien acabamos, al que sagrados corremos los caudales,
ven aquí y oye plácido, Neptuno, a quien te suplica.”
Nosotros nos encomendamos a Neptuno.

El lado suizo: orden y fervor cultural
Abril es un mes particularmente agitado para los que trabajan en el mundo del libro. Encuentros, eventos, ferias, presentaciones y un sinfín de actividades relacionadas al libro y la lectura llenan la agenda semana a semana. Si a eso agregamos que la feria más importante de literatura infantil y juvenil se celebra anualmente en Bologna durante las primeras semanas de abril, entonces la agenda se aprieta seriamente.

Pero nuestro viaje empezó una semana antes, en Suiza. Fuimos invitados por Pro Helvetia –organismo encargado de la difusión cultural suiza, tanto en el país como en el extranjero– para participar, junto a otras cinco editoras latinoamericanas, en un intercambio con editoriales suizas. El viaje partió en Ginebra, siguió por Bern y terminó en la ciudad de Zürich. El programa estuvo concertado con mucha precisión y cuidado por Eva Roth, escritora y traductora, que nos mostró con detalle el quehacer editorial y cultural de Suiza. Nos reunimos con experimentadas casas editoriales, como La Joie de Lire, Helvetiq, Antipodes, NordSüd y Baobab, mientras que editoriales más jóvenes nos sorprendieron con su calidad y cuidadosa forma de trabajar, como Askip, Éditions du croche-patte o los libros casi objeto de La petite chaise.

Parte del programa también incluía reuniones con autores, como el reconocido Germano Zullo, y la visita a los talleres de tremendas artistas. Así, Mirjina Farkas y Johanna Schaible nos abrieron las puertas de sus lugares de creación, y nos compartieron detalles de sus procesos. También conocimos el trabajo colectivo de agrupaciones como Bolo Klub y Autillus, gracias a las ilustradoras Nina Wehrle y Magali Franov, quien además nos regaló el más terapéutico taller de collage que dejó por un momento en silencio y concentrados a seis editores latinos. Y pudimos compartir con autores, traductores y editores de Zürich en un encuentro en el taller de la escritora Eva Roth.

Los días pasaron con intensidad, hasta que llegó el momento de despedirse de este país que parece una realidad alterna a la nuestra. Tocaba despedirse de los artistas, las librerías, la papelería, los afiches callejeros, los centros culturales instalados en antiguas fábricas, los ríos navegables e incluso nadables. Subir al tren y atravesar los Alpes, las formidables montañas nevadas en una primavera que nos hizo florecer un renovado gusto por el trabajo que hacemos.

La parte italiana: caos y mucha, mucha imagen
Atravesamos el largo túnel bajo las montañas para llegar al norte de Italia, hacer combinación en Milan y dirigirnos a la ciudad de Bologna, donde por 63ª vez nos recibiría la gran Feria del libro infantil. Ahí reposaba eterno el Neptuno, con su tridente, y ahí empezaba otra vez una increíble historia.

Este año Chile contaba con la mayor delegación de su historia: más de 50 participantes que, con el apoyo del Mincap y Pro Chile, pudimos tener una formidable experiencia. Editores, escritores, ilustradores y profesionales del libro. Todos participamos en una feria que es a la vez un faro que intenta iluminar en un mar de imágenes y libros ilustrados.

La participación chilena además contaba con figuras destacadas: Paloma Valdivia y María José Ferrada fueron nominadas ambas al premio Astrid Lindgren Memorial Award, y María José además fue finalista del Premio Hans Christian Andersen. Los dos más importantes reconocimientos en literatura infantil. Finalmente, los premios recayeron en John Klassen y Michael Rosen, respectivamente. Rosen, autor de Vamos a cazar un oso, es sin duda una de las voces más relevantes de la literatura infantil, y su distinción es inobjetable. Paloma, sin embargo, fue una de las ganadoras del certamen de ilustración de la Feria, por lo que su trabajo sigue siendo reconocido año tras año. También las editoriales tuvieron un lugar destacado: Liebre, Escrito con Tiza y Claraboya, fueron finalistas del BOP (Caribe, Centro y Sud América), que finalmente recayó en Lecturita, de Argentina.

Destacamos también la participación de un número importante de autores que forman parte del catálogo de Ekaré Sur. Elisa Monsalve fue la responsable de diseñar el stand chileno, que este año se centró en la mitología. Su apuesta sobria e icónica fue muy bien recibida por el público. Gabriela Lyon, por su parte, presentó la edición italiana de su libro 9 kilómetros, publicado por Notes Edizioni. Sebastián Ilabaca sigue sorprendiendo con su capacidad de imaginar mundos posibles, y cada vez se pueden ver más libros suyos traducidos o distinguidos con premios. Inés Correa hizo su primera excursión por la feria, y se llenó de material para su trabajo como mediadora. Ángeles Vargas firmó libros en el stand de Thule y Scarlet Narciso conquistó editores con su plasticidad.

Para nosotros fue una oportunidad para reunirnos con enormes editores y estupendos agentes. Pudimos conocer a Lemniscaat (Países Bajos) y pensar en el trabajo conjunto, creativo; con Sonja Matheson (Baobab, Suiza) sostuvimos interesantes discusiones sobre la representación, la narración, la imagen; pudimos conocer a la directora de arte de Walker Books (UK); nos adentramos en el mundo del kamishibai en Italia y República Checa; y recibimos una invitación para participar en un emocionante proyecto que pronto anunciaremos.

La Feria del libro de Bologna es un faro y es también un mar en el que podemos perdernos fácilmente. La inundación de imágenes es una verdadera amenaza, y encontrar un rincón donde poder ver un libro con tranquilidad es casi imposible. Pero es un desborde necesario, y es importante aprender a navegar sus aguas. Es cierto que el espacio para los textos se ha visto disminuido en desmedro de ese lenguaje que pareciera universal que son las imágenes, sin embargo, con cuidado y paciencia, es posible que podamos encontrar, entre ese mar inagotable, un tesoro escondido, una pequeña perla al fondo del mar, una isla que aparece en medio del caos.

Este es un texto de agradecimiento a Pro Helvetia, pero sobre todo a las personas que hacen posible este tipo de colaboraciones. A Adrian Flückiger, el perfecto anfitrión, y Ana Gysi, quienes permitieron nuestra visita; a Eva Roth, por su cuidadoso programa, su generosidad y cariño, y por soportar a seis latinoamericanos que reían fuerte en el tren; a los artistas que nos abrieron las puertas de sus talleres, pequeños museos personales de un trabajo admirable; a Pro Chile, Mincap y Dirac, que con su trabajo conjunto y sostenido han logrado que los escritores, ilustradores y editoriales chilenas puedan tener una participación destacada en la Feria de Bologna; y especialmente a Neptuno, que todo lo transforma y que nos sirve de guía en este mar, y a quien nos encomendamos para volver:
“Movió la cabeza el marino rey
Y sacudió con sus asentimientos todas las ondas.
Sintió temor la ninfa: nadaba aun así; yo mismo el pecho
de ella, que nadaba, rozaba, latiendo en tembloroso movimiento.
Y mientras lo toco, todo endurecerse sentí
su cuerpo, y que en las tierras que lo cubrían se escondía su torso.
Mientras hablo rodeó sus miembros una nueva tierra, nadando ellos,
y, pesada, dentro creció una isla de su mutado cuerpo.”

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