Marcelo Escobar: “Intenté rediseñar el Valparaíso de mi memoria”

24 Mayo, 2018 Published by

El ilustrador Marcelo Escobar dice que volvió sobre sus recuerdos para dar vida a las imágenes de Sábados, un nuevo álbum de María José Ferrada que narra la historia de Miguel y de su padre, una dupla de pandero y guitarra que cada fin de semana recorre las calles de Valparaíso, animando con su música bares y restoranes porteños.

Escobar es diseñador gráfico e ilustrador. Autor de varios libros -entre los que destaca Mito del Reyno de Chile, por el que recibió el Premio Amster-Coré del CNCA-, su trabajo ha sido expuesto en muestras individuales y colectivas. Sábados es su primer título en Ekaré Sur.

En el libro, Valparaíso aparece retratado con sus cerros, sus bares y parte de su iconografía popular, ¿cómo surgió esa propuesta?

Recurrí a una imagen de infancia, a mediados de los años 70, que recuerdo como mi primera vez en Valpo: una alegre mañana de verano, vendedores de frutas en alguna esquina, almacenes con toldos de gruesas rayas de colores y, más que nada, la cálida luminosidad de ese día. Los otros elementos pertenecen a mi mundo personal; intenté rediseñar el Valparaíso de mi memoria, en el que los recuerdos y las cosas conocidas se mezclan. Para el diseño de los bares, por ejemplo, tomé imágenes de la memoria colectiva, como el Roland Bar o los antiguos establecimientos de largos mesones, como el Bar La Playa, el Cinzano o el Liberty, pero combinados, para construir un lugar reconocible en la memoria porteña.

Las ilustraciones también tienen muchas referencias a elementos que son parte de la cultura popular de Valparaíso….

Esos guiños son herramientas que me gusta incorporar para dar contexto y sentido a las imágenes. En el libro hay muchos, desde un retrato de Gardel colgado en un boliche (hay una cierta asociación cultural entre el tango y el puerto), viejos pliegos de la Lira Popular, el retrato de Allende, afiches de olvidadas cantantes de boleros, un antiguo muñeco de goma de Condorito o el banderín del Wanderers. Estos elementos, además de introducir al lector en el imaginario porteño, ayudan a darle al cuento cierto aire atemporal. Todo es un saludo a un puerto que vagabundea en el recuerdo, a sus calles adoquinadas y faroles de fierro fundido, a su arquitectura y sus plazas.

En marzo estuviste en la Feria de Bolonia, donde promovieron Sábados, que tuvo muy buena recepción entre editores extranjeros y agentes, ¿qué tal fue esa experiencia?

Puedo decir, en lo personal, que Sábados tuvo una excelente acogida entre los editores y colegas; la impecable factura del libro y sus acertadas decisiones en el diseño y la edición fueron bien recibidas. Además, María José tiene un gran prestigio entre los lectores de literatura juvenil, entre los editores y entre los colegas. En este libro ella supo descifrar el alma porteña para componer una bella historia entre un padre y su hijo, una historia universal con el escenario de Valparaíso como fondo.

Creo que Valparaíso, su gente, sus calles, transmiten un particular encanto, que queda bien descrito en sus páginas. La simbiosis entre el texto y las imágenes es atenta y eficaz, y dan como resultado un libro entrañable. Creo que el largo trabajo, las conversaciones, el diseño de cada página, cada decisión, apuntaron a crear un libro delicado, en el que viven Miguel y su padre, junto a los sueños de todos los niños.

Todos los libros tienen un significado especial para sus autores, ¿cuál es el que Sábados tiene para ti?

Embarcarme en este proyecto me exigió gratamente reencontrarme con una ciudad que quiero desde siempre, crear a partir de los textos de María José, de mi propia memoria y la de una ciudad, un breve homenaje cargado de cariño. Otra pequeña pieza a la larga lista de interpretaciones culturales de la también llamada ciudad de los vientos.

Indudablemente, Sábados ocupará un lugar especial en mi trabajo, junto a las andanzas de Miguel y su padre en las evocadoras calles del Valparaíso eterno.